viernes, 28 de febrero de 2014

Un ejemplo de como funciona el sistema sanitario español



Antes de contar mi kafkiana historia quiero decir que esto no va contra los médicos, aunque alguno tenga también su parte de culpa, sino contra el sistema sanitario.

 También estoy convencido de que esto no es más que una gota en el inmenso océano de despropósitos en la administración sanitaria.

En noviembre de 2013 consulto con mi médico de cabecera debido a que desde hace tres meses estoy con diarreas continuas y voy a peor. Me hace un análisis  simple de heces para ver si tengo sangre oculta. El examen es positivo y me envía a Digestivo. Me dan una cita muy lejana en un centro y la oportunidad de una cita más próxima en el C.E.P Emigrantes (C/Arequipa 30). Escojo este centro. El día 27 de diciembre me recibe la doctora de Digestivo y me dice que como tengo sangre en heces me tienen que hacer una colonoscopia. Me pregunta que si soy alérgico al huevo. Le digo que hace unos años me prohibieron la leche y los huevos porque en las pruebas aparecía que era alérgico. Le comento que hace mucho tiempo que estoy tomando huevos y que no observo ningún síntoma, por lo que creo que se me debe haber quitado la alergia. Me dice que la alergia no se quita. Me manda una nueva prueba de alergia al huevo. Me cuenta que tengo dos opciones: un anestesia con Propofol (que lleva como excipiente huevo) y que me tardará la colonoscopia unos tres meses o una anestesia con anestesista que me tardará un año. Me pregunta si en el análisis de heces me habían hecho otras pruebas, además del análisis de sangre oculta y le digo que no. Me manda un análisis de heces más completo, aunque no sé exactamente lo que me pide. Me da los papeles para pedir cita para alergia, heces, análisis de sangre y para la colonoscopia. En admisión me dan cita para el análisis de heces  para el 27 de enero (un mes más tarde) y me dicen que no tengo que pedir cita, que ya me avisaran para darme los resultados.

El día 29  de enero me hago la prueba de alergia en el Ramon Y Cajal. Una médica muy agradable y eficiente me recibe y a continuación me  manda que me hagan la prueba con Propofol, que resulta negativa. En tres cuartos de hora sé los resultados. Me comenta que las alergias alimentarias sí pueden desaparecer.

Pasan los días y mi estado va empeorando y los dolores también, por último tengo también fiebre. El día 17 de febrero llamo al Centro Emigrantes y les comento que me encuentro muy mal y que si puedo hablar con la doctora de Digestivo. Me dicen que M.N.R. está de baja y que no me pueden pasar con la suplente.

Decido acercarme al Centro. Cuando sale la enfermera le cuento mi caso, que me siento muy mal y que deseo saber el resultado de mis análisis.  Me dice que tendría que haber pedido cita con la doctora. Le comento que me dijeron que no tenía que pedirla. Al final me dice la enfermera que le deje una etiqueta para que la doctora consulte mi caso. Se la doy y al rato me trae un papel donde dice: citar preferente en  primer hueco. Le pregunto a la enfermera si eso es para ahora y me dice  que si. Bajo a recepción y le  entrego el papel. La chica mira mi historia y me dice que tengo cita para mayo. Le comento que yo lo que quiero es saber el resultado de mis análisis de heces. La doctora ha puesto una firma (que no se entiende). Me comenta  que no sabe quien firma eso. Le digo que si por el número de sala no puede saber que doctora está y me contesta  que no. Yo ya empiezo a cabrearme y a levantar la voz y ella muy digna me pide que no de voces. Me dice que no me da cita y que si la doctora quiere recibirme, que lo haga. Vuelvo a la enfermera, se lo cuento, y me devuelve el papel con sello y número de colegiado. Pienso que habría tardado menos la doctora en mirar mi análisis, pero hay que seguir el protocolo. No me encuentro con ánimo de volver a admisión.Voy a atención al paciente a poner una queja. Me recibe una señora y me trata de convencer de que es normal que no me den cita hasta mayo. Le explico que en los análisis de heces se puede ver si tienes una bacteria, virus o parásito. En estos momentos no tomo nada y si ven una bacteria (por ejemplo Clostridium difficile) me pueden poner un antibiótico y en caso de no tener nada me quedaría más tranquilo. Parece que no lo entiende. Para ella los análisis de heces van inseparablemente unidos a la colonoscopia. Me dice también que mi médico de cabecera puede ver los resultados en el ordenador. Al fin veo una salida. Hago la denuncia y me dirijo a mi médico de cabecera que amablemente intenta encontrar los análisis. Pero no aparecen en su ordenador. Me hace un análisis de orina en el momento y ve que tengo infección de orina, que probablemente sea la causa de mi fiebre.

El día 26 de febrero recibo la respuesta a mi queja: "... le informamos que, además de haber entregado una muestra de heces para su análisis, tiene una cita programada para la realización de una colonoscopia el día 04/04/2014 .... Motivo por el cual no le proporcionarán una cita hasta que dichos resultados se encuentren en la Consulta de Gastroenterología"

Y digo yo ¿qué tiene que ver el culo con las témporas?

Hablo por internet con  A.C. un cirujano de digestivo, al que cuento mis cuitas. Me dice que pida mi historia clínica en atención al cliente y que están obligados a dármela. Como le comento que no me van a hacer caso, me dice que en ese caso los denuncie en el Colegio de Médicos.  ¿Pero a quién denuncio? No he conseguido hablar con ningún médico. De todas formas busco el Colegio de Médicos y les cuento mi historia. Me responden al día siguiente, pero me dicen que ellos no tienen competencias en la organización administrativa.

La doctora de digestivo que me atendió era muy amable y pienso que si estuviera ella, a lo mejor me recibiría. Llamo al centro y pregunto si está la doctora M.N.R. Me dicen que no pueden darme esa información.

Ayer, 27 de febrero recibo la cita para el 27 de mayo. ¡Si tengo algún bichito raro hay que darle tiempo para que disfrute! ¡Si no lo tengo, mejor no saberlo! Me quedaría mas tranquilo... ¡Y todo el mundo sabe que es mejor comerse el coco!

¡Menos mal, que no soy alérgico al Propofol, sino mi colonoscopia sería para principios de enero del 2015 y los resultados de mi análisis de heces los sabría a finales de febrero de 2015! ¡Me cago en las heces! ¡Qué eficiencia!

viernes, 21 de febrero de 2014

UNA HIPÓTESIS SOBRE LA PREVENCIÓN DEL MELANOMA (XI)

En el post anterior comentamos la discrepancia en relación a las enfermedades de los hunzas entre John  Dark, y McCarrison, Lorimer y otros. Creemos que McCarrison se refería a ausencia de  enfermedades nutritivas (por deficiencia u otra causa). Las enfermedades observadas por  John Dark eran sobre todo enfermedades infecciosas. Una buena alimentación no es seguridad de inmunidad contra las enfermedades infecciosas, entre ellas la malaria. Lo que confiere inmunidad es la vacuna, en caso de haberla.

Una mala alimentación si favorece las infecciones como mostraron los experimentos con ratas de McCarrison. Aunque es verdad que lo que es cierto en ratas no tiene necesariamente que serlo en humanos, también lo es que compartimos muchas cosas.

El segundo experimento  de McCarrison lo realizó con 2243 ratas.

"Tomó las dietas tradicionales de los pueblos más pobres de Bengala y Madrás, que consiste en arroz, legumbres, verduras, condimentos, tal vez un poco de leche." (1)

Al contrario que en el primer experimento, las ratas padecieron un montón de enfermedades.

Hay algo en lo que si coinciden John Dark y todos los demás, y es en que no encontraron cáncer entre los hunzas. Como el próposito de estos comentarios es la prevención del cáncer, el estudio de la dieta de los hunzas es primordial.

Ampliación  dieta de los hunzas


Hay unas características en la dieta de los hunzas que creemos son muy importantes:

- Periodo de semiayuno (unas cinco semanas) al final de la primavera

- Ayuno nocturno amplio

Cuenta Schomber que los hunzas se levantan y marchan a su trabajo en el campo y no desayunan hasta 2 o 3 horas después. Desconocemos la hora de la cena pero suponemos que no será muy tarde.

¡Los hunzas desconocían uno de los principales mandatos nutritivos modernos! ¡No vaya al trabajo sin desayunar!

-Lactancia materna hasta los tres años

- Sobriedad

-Alimentos integrales

- No tomaban sal, ni azúcar. Tampoco arroz, té, huevos  ni prácticamente pescado, ni caza.

Alimentos
                                                       
Chapatti, hecho de harina integral de trigo sin levadura. Cebada, trigo negro y otros granos pequeños como mijo. Legumbres, a veces en brotes, verduras, hortalizas y frutas variadas. Leche, mantequilla y queso. También vino.

Algunas diferencias con la dieta moderna occidental

1 La dieta de los hunzas, al igual que la de otros pueblos como los inuit, hopis, navajos,  etc. no tenía grasas trans en abundancia como si la suele tener la dieta occidental actual. Si tomarían  una pequeña cantidad en la leche y la carne de los herviboros, que no parece que fuera perjudicial.

Uno de los dogmas admitido por la mayoría de nutricionistas es que no hay alimentos buenos o malos, si no una dieta buena o mala. Sin embargo, nosotros pensamos como Dariush Mozaffarian  y J. Basulto que sí hay alimentos buenos o malos. ¿Como combinar en una dieta saludable las grasas trans? La única forma sería tomando una cantidad mínima. Pero cuando comemos alimentos elaborados con grasas trans, utilizamos un pastel, o un bizcocho enteros. Si las utilizamos para freír, le restan calidad al alimento. Si utilizamos margarina hecha con grasas trans (actualmente varias margarinas ya no las llevan) se suele emplear una buena cantidad.

Según la FDA no hay nivel seguro de consumo de grasas trans.

Desde hace mucho tiempo se sabe que aumentan el colesterol LDL y bajan el HDL. También incrementan la trigliceridemia.

"Los estudios epidemiológicos señalan (....) una asociación positiva muy fuerte entre consumo de grasa trans y riesgo de enfermedad cardiovascular."(2)

Contantemente están apareciendo estudios que las relacionan con otras enfermedades, diabetes tipo II, cáncer, bajada de  espermatozoides etc.

Sin embargo ahí siguen. ¿No es esto una concesión a la industria alimentaria?

En Estados Unidos ahora están intentando prohibirlas. Sin embargo en la UE ni siquiera es obligatorio poner la cantidad de grasas trans que lleva un producto, con lo cual la gente no sabe lo que come.

En 1988 Grande Covian decía: "en cuanto al efecto de la margarina sobre los niveles de colesterol en el hombre, hace ya muchos años que los experimentos realizados en nuestro laboratorio demostraron que no hay diferencia entre el efecto de la margarina y el de otras grasas de igual grado de insaturación, no sometidas previamente al proceso de hidrogenación." (3)

Sin embargo lo que decía ha resultado no ser cierto.


2 La dieta hunza no tenía aditivos ni contaminantes como metales pesados o pesticidas (exceptuando los propios de las plantas).

Ahora se dice: no tengáis miedo. Un aditivo  se estudia en animales y se toma como referencia la cantidad que  ha demostrado no tener ningún efecto negativo en estos animales. Después se toma la centésima parte de esta cantidad y es lo que se autoriza. De acuerdo. ¿Pero alguien ha estudiado las interacciones que se pueden producir cuando se combinan distintos aditivos (estabilizantes, conservantes, antiapelmazantes, saborizantes, colorantes, antioxidantes, etc). Estas interacciones pueden ser malas, neutras o incluso buenas, pero no se conocen. ¿Alguién ha estudiado las interacciones de los aditivos con los medicamentos?

Hay aditivos que han estado autorizados y después se han prohibido, como el colorante E128. Se prohibió en Europa el 26 de julio de 2007 por sus consecuencias cancerígenas. Desconocemos qué pruebas se hicieron para autorizarlo.

Se dice que  las plantas tienen montones de tóxicos, y es verdad. Pero el hombre ha evolucionado con esos tóxicos. Un ejemplo, las grasas trans solo cambian la configuración de la molécula, sin embargo, dado los resultados, está claro que el cuerpo no las procesa bien cuando están en cantidad.


3 No utilizan  la sal.  Actualmente el uso y abuso de la sal es la responsable de muchas hipertensiones.

4 No utilizan el azúcar.  Actualmente el azúcar cada vez se utiliza más y en más productos, con lo que añadimos calorías vacías al conjunto de la dieta.

5 Lactancia natural larga versus lactancia natural corta o lactancia artificial.

Creemos que hay otras diferencias en cuanto a la carne y la leche, que comentaremos en el próximo post.


La semilla de los albaricoques


Aunque en  la comida de los hunzas  abundan los alimentos con glucósidos cianógenos (sustancias que pueden liberar cianuro de hidrógeno), sin duda el más destacado es la semilla del albaricoque.

Esto nos plantea varias preguntas

1 ¿Que movió a los hunzas a comer lo que la mayoría rechaza?

2 ¿Cuantos albaricoques comían habitualmente?

3 ¿Por qué, aparentemente, no les sentaban mal?

Evidentemente, no sabemos la contestación a la primera pregunta. Quizás fuera la necesidad. Uno de los pilares de su dieta son las frutas, y estas proporcionan poca energía. Al comer la semilla (muy energética) se evitaría el problema.

Sin embargo parece que el ser humano ha desarrollado un rechazo a los sabores amargos. Las plantas producirían las sustancias amargas para evitar que los fitógagos, incluido el hombre, se las coman.

Esto explicaría el rechazo que sienten los niños hacia las crucíferas (berzas, repollo, coles etc).

Los adultos en el caso de las crucíferas también han hecho una excepción, y forman parte de su comida. Quizás el origen esté también en la necesidad.

 Respecto a la segunda pregunta,no sabemos cuantos albaricoques comían, pero creemos que no serían muchos, a pesar  de que hemos leído cantidades de lo mas exageradas. Tampoco conocemos la comida que comen actualmente, aunque sospechamos que no será la misma. La mejor respuesta la podrían dar los hunzas que recordarán como se alimentaban sus antepasados o ellos mismos si son ancianos.

Lo que nos intriga, es por qué no les hacían daño. Una razón puede ser la habituación. Recordemos al rey del Ponto Mitridates VI que tomaba cada día cantidades mayores de venenos, para estar protegido contra un posible envenenamiento.

Antes de seguir habría que precisar una serie de conceptos.

-Composicion en glucógenos cianogénicos de los alimentos. No conocemos cifras fiables.
Dice Ernest T. Krebbs que 100 mg de amigdalina son unos 7 semillas de albaricoque.

"La cantidad de cianuro por semilla de albaricoque varía de acuerdo a su tamaño y variedad, pero en promedio, una semilla de albaricoque contiene 0,5 miligramos de cianuro, según Stephen Krashen, Ph.D. de la University of California. La dosis letal de cianuro es entre 0,5 miligramos a 3,5 miligramos por kg de peso corporal, dependiendo de factores como la edad y la salud del hígado." (4)

 Otro dato que debe estar equivocado lo da A. Muro sobre el contenido de nitrilósidos (otra forma de llamar a los glucógenos cianógenos) de la carne de caribú, 15000 mgs. Si fuera así, los inuit comerían cantidades muy peligrosas de nitrilósidos.

Otra cantidad que habría que conocer, es que proporción  de ácido cianídrico se puede liberar de distintos glucógenos cianógenos, en el caso de contar con suficiente cantidad de enzimas.

- Variación individual en resistencia a los nitrilósidos

- No se sabe bien como actúan los glucógenos cianógenos  a nivel bioquímico

La mayoría de los humanos rechazan las semillas de los albaricoques, las almendras amargas o las semillas de las manzanas, aunque hay a personas que les encantan. pero son excepciones. Por tanto no creemos que el comer las semillas de los albaricoques sea algo necesario para evitar el cáncer. El ser humano probablemente ha evolucionado con una dieta superior en nitrilósidos a la dieta occidental actual. Pero el comer las semillas de los albaricoques (muy ricas en amigdalina) como hacen los hunzas, o las semillas de las manzanas y las almendras amargas como hacen algunas personas, no es algo habitual en el ser humano.

Si estos glucógenos cianógenos tienen un papel preventivo en el cáncer, seguramente será suficiente con los alimentos ricos en ellos, como mostró el primer experimento de McCarrison con ratas.


Dieta de los inuit

Además de los hunzas, a principios del siglo XX había otros pueblos, como los inuit cuya incidencia de cáncer también era muy baja. Su alimentación era básicamente carnívora y aparentemente muy diferente a la de los hunzas que eran fundamentalmente lacto vegetarianos. Sin embargo algo debían compartir estas dietas, que aunque aparentemente distintas, los protegían del cáncer.

Los inuit se alimentaban fundamentalmente de carne y pescado, que comen crudos o cocidos. También comen pescado y carne pasados (podridos). Toman además distintas bayas en la primavera y verano.

Vilhjalmur Stefansson cuenta en "Cancer, Enfermedad de la Civilización (1960)" que el médico de un barco ballenero George F. Leavitt solo encontró un caso de cáncer en los 49 años entre los inuit de Alaska y Canada.


Hay relatos de observaciones similares:


"... como el doctor John Lyman Bulkley, que en 1927 contó en el diario Cancer: «Durante mi viaje de una docena de años entre las diferentes tribus nativas de Alaska no encontré un solo caso de tumor canceroso». Del mismo modo, Joseph Heman Romig, que entonces era el «doctor más celebre de Alaska», testimonió en 1939 que «en treinta años de contactos con esquimales e indios verdaderamente primitivos» no había «encontrado nunca un caso de enfermedad maligna, aunque esto ocurre frecuentemente en cuanto empiezan a modernizarse».Vilhjalmur Stefansson también cita el testimonio del doctor Eugene Payne, que «examinó a uno 60.000 pacientes en algunas partes de Brasil y Ecuador durante un cuarto siglo y no encontró un solo ejemplo de cáncer». O el del doctor Frederick Hoffman que durante el Congreso sobre el Cáncer celebrado en Bruselas en 1923 declaró a propósito de las mujeres bolivianas: «No fui capaz de detectar un solo caso auténtico de enfermedad maligna. Y todos los médicos a los que pude entrevistar me dijeron que nunca habían visto un cáncer de mama entre las mujeres indias». "(5)

El médico Albert Sweitzer visitó Gabón en 1913 y no encontró ningún caso de cáncer en trescientas kilómetros de la costa.



Bibliografía


http://books.google.es/books?id=lMfSuHgabYoC&printsec=frontcover&dq=wheel+of+health&hl=es#v=onepage&q&f=false

2 Palou Oliver, A. et all, El libro blanco de los esteroles vegetales en alimentación, Uniliver Foods S.A., 2005

3 Grande Covian, F. Nutrición y Salud, Ediciones Temas de Hoy, S.A., Madrid 1988

http://www.livestrong.com/es/nutricion-semillas-albaricoque-info_25366/

http://renovablessinlimites.blogspot.com.es/2012/09/libro-nuestro-veneno-cotidiano.html












jueves, 13 de febrero de 2014

UNA HIPÓTESIS SOBRE LA PREVENCIÓN DEL MELANOMA (X)


En post anteriores hemos visto unos efectos extraordinarios de unos alimentos (las mermeladas de frutas del bosque) que siempre se habían considerado ordinarios, debido, probablemente, a sustancias no nutritivas.

Creemos que las ciencias de la alimentación y nutrición deberían centrarse menos en los nutrientes (que ya se conocen bastante bien) e ir un paso más adelante:  incidir en los fitoquímicos, en los tóxicos y en las propiedades epigenéticas de las sustancias contenidas en los alimentos, nutritivas o no nutritivas.

Se dice que una dieta es buena si es completa, variada y equilibrada, es decir, si contiene las cantidades recomendadas de proteínas, grasas, glúcidos, minerales, vitaminas, fibra y agua. Sin embargo esta definición solo tiene en cuenta los nutrientes. ¿Qué pasa con las sustancias no nutritivas?  Una alimentación correcta desde el punto de vista nutritivo, quizás no lo sea desde el punto de vista de las sustancias no nutritivas que contiene. Estas no son indiferentes.

Tóxicos en alimentos

Veamos el caso de sustancias que se sabe que son tóxicas o venenosas. Por ejemplo la solanina de las solanáceas (tomates, patatas, berenjenas, etc.). Normalmente se dice que la cantidad de solanina que contienen estos productos se elimina fácilmente por el cuerpo y no causa ningún daño. Pero ¿realmente hay seguridad de que esto es así? Creemos que no. Se sabe que hay tóxicos que cuando se toman en pequeña cantidad son buenos: por ejemplo la cafeína. Otros tóxicos, cuando se toman en pequeña cantidad son, al mismo tiempo, buenos para unas cosas y malos para otras: el alcohol (en pequeña cantidad) es bueno para las enfermedades trombóticas del corazón y del cerebro y para la diabetes tipo 2,  pero malo para las enfermedades hemorrágicas del cerebro, para el cáncer y para algunas otras.

Quizás con la solanina y otros tóxicos pase algo parecido a  lo que pasa con la cafeína o el alcohol. ¿Quién lo sabe?

Algunos tóxicos de los alimentos se han descubierto hace relativamente poco tiempo, como por
ejemplo, la giromitrina , de la seta bonete o falsa colmenilla (Gyromitra esculenta). La giromitrina no fue descubierta hasta 1967.

Frühjahrslorchel.JPG"En Francia, Finlandia y otros países de Europa del este se ha consumido y comercializado con profusión, pero siempre bien desecada, ya que así se eliminaban gran parte de las toxinas. Aún así siguen siendo peligrosas, ya que los compuestos que restan en la seta después de la desecación, no se eliminan fácilmente por el cuerpo humano, por lo que se acumulan en él llegando a ser cancerígenos." (1) 

"La giromitrina, mediante la hidrólisis, se transforma en el organismo en monometilhidrazina, sustancia tóxica que posee capacidad hemolítica y cancerígena.

El consumo sucesivo de pequeñas cantidades de setas que contengan giromitrina llega a ser tóxico, debido a que las dosis son acumulativas." (2)



La mandioca o yuca, un alimento muy común en  países tropicales y subtropicales, contiene glucósidos cianogénicos (97 linamarina 3% lotaaustralina). En estas sustancias el radical cianuro está en forma inerte, pero puede ser liberado enzimáticamente dando lugar  a cianuro de hidrógeno. Si la yuca no se trata adecuadamente para eliminar el cianuro, puede producir distintas enfermedades neurológicas: neuropatía tropical, neuropatía atáxica tropical y konzo.

En las fotos de abajo, aparecen dos niños africanos afectados de konzo o buka-buka. Esta enfermedad suele presentarse  cuando a un consumo de yuca amarga, procesada inadecuadamente, se une una falta de proteínas necesaria para su detoxificación. Se produce una parálisis  espástica rápida de las piernas. También puede afectar a los brazos.





"No existen las yucas no venenosas. Existen dos tipos de yuca con diferentes grados de toxicidad. La yuca dulce contiene hasta 50 veces menos proporción de cianuro (unos 20 mg por kg frente a unos 1000mg/kg las amargas). Sin embargo, no por ello las variedades dulces resultan inocuas y deben tratarse igualmente, especialmente si tenemos en cuenta que la cantidad de HCN es muy inestable y que puede variar por las condiciones del terreno, clima, etc. " (3)


La amigdalina

Con  el convencimiento de  la importancia de las sustancias no nutritivas, leímos a finales de enero,  "Comer sin miedo" e intercambiamos algunos mensajes  con su autor J.M.Mulet y la biológa Amara,  sobre los hunzas, y resurgió en nosotros el interés por su alimentación.

Hacía muchos años que habíamos leído  algunos artículos sobre los hunzas que nos habían sorprendido.  Siempre nos ha extrañado que no se haya estudiado más a fondo su alimentación, teniendo en cuenta lo que está en juego. Según el médico escocés Robert Mc Carrison que vivió con los hunzas varios años, a principios del siglo XX, las enfermedades eran prácticamente desconocidas entre ellos, excepto alguna catarata en los viejos, irritaciones de la capa interna de los parpados debida  al humo de sus viviendas, heridas traumáticas  y alguna otra no relacionada con la alimentación.
 Dijo que nunca observó un caso de cáncer entre ellos. Pensaba que la causa era la alimentación. Sus observaciones las confirmaron otras personas, entre ellos el lingüista danés David Lorimer y su mujer que vivieron quince meses con los hunzas, estudiando su lengua.

Una característica de su alimentación era el consumo de albaricoques, frescos o secos, pero consumiendo también la semilla.  Esta es rica en amigdalina y algunos han pensado que pudiera ser la causa de su ausencia de cáncer.

Otros piensan que la amigdalina no solo tiene un valor preventivo, sino también curativo, y la están empleando en pacientes oncológicos.

      


Dice Arnold E. Bender en "Salud o fraude" sobre la vitamina B17, también conocida como amigdalina:

Es un extracto de huesos de albaricoque que se comercializa como remedio contra el cáncer. No es eficaz. No es una vitamina. Los inventores del compuesto no tenían un conocimiento suficiente de la literatura sobre nutrición, porque se habían denominado vitaminas hasta llegar a la B15 (que tampoco es una vitamina)  y saltaron directamente a la B17, omitiendo la B16.

"Los proveedores afirmaban que no tenía efectos secundarios tóxicos, pero la verdad es que el cianuro que contiene es lo suficientemente tóxico como para matar a un niño, según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine (febrero  de 1979). Una niña sana de 11 meses tomó accidentalmente entre una y cinco tabletas que pertenecían a su padre, que creía que se trataba de una vitamina inofensiva. en media hora la niña entró en un estado letárgico y comenzó a vomitar. Cuando la llevaron al hospital su padre dijo que la niña padecía sobredosis de una vitamina. Si se hubiera sabido desde el principio que era una intoxicación por cianuro, se podría haber tratado eficazmente, pero cuando los síntomas fueron finalmente reconocidos ya era demasiado tarde. La niña murió por parada respiratoria setenta y dos horas después de haber tomado las tabletas."

También cuenta que  dos adultos que habían tomado 20 huesos de albaricoque, comprados en una tienda de dietética,  estuvieron en coma durante cuatro horas. Además dice: "El hecho de que varias personas hayan muerto y otras hayan estado a punto de hacerlo envenenadas por el cianuro de los huesos de los albaricoques demuestra  que este producto afecta en realidad a la totalidad del organismo".

Todo esto que cuenta A. Bender es lo bastante grave como para no tomarlo a la ligera. Sin embargo Mc Carrison cuenta que los hunzas comían habitualmente albaricoques, frescos o secos, con su hueso. Las cosas no nos cuadran.

A. Bender dice también: "aparte de la falsa afirmación de que cura el cáncer, y de las muertes producidas a causa del cianuro presente en ella, la vitamina B17 se suele anunciar como el alimento mágico que comen los habitantes del valle de Hunza, "que viven hasta alcanzar edades extraordinariamente elevadas". Se dice que es la principal diferencia entre la dieta de tales personas y la del hombre occidental actual (¿posiblemente ellos también toman hamburguesas, patatas fritas y pollo asado!)."

Esta última ironía de A. Bender nos deja intrigados. Sabemos que los hunzas comen patatas desde 1892. Hamburguesas y pollo asado no, al menos en tiempos de Mc Carrison.

 Empezamos a consultar  información y cada vez estamos más confundidos. Los partidarios de la B17 contra el cáncer recomiendan consumos de cantidades muy altas. ¿Es posible que sean tan insensibles ?  ¿Cómo unos pueden decir que la B17 es inofensiva (en las cantidades que ellos recomiendan) y que es un buen remedio contra el cáncer, y otras decir que es muy peligrosa y que no tiene ningún efecto?

Leemos un artículo de Antonio Muro (4) que nos deja aún más confundidos. Cuenta la historia de la niña que ha contado A. Bender pero de otra forma:

"También usaron la mentira. Según escribió en Acres Magazine (1978) el doctor Harold Manner, tras una conferencia suya en el estado de Nueva York sobre la eficacia del Laetrile -nombre de un fármaco registrado que contenía laetril- un hombre se puso de pie y le dijo: "Dr. Manner, ¿cómo puede usted hacer afirmaciones como esas cuando la FDA está diciendo lo contrario?".
Manner recuerda en el artículo que le contestó que las afirmaciones de la FDA eran mentira a lo que su interlocutor replicó haciendo referencia a la foto de una pequeña: "Mire a esta muchacha -dijo-. Tomó las pastillas de Laetrile de su padre y murió envenenada por el cianuro". Cuenta Manner que entonces una señora se puso de pie y le pidió permiso para contestar a la pregunta.
"Dr. Manner, ¿me permite responder a mí a la pregunta? Creo que estoy capacitada para ello porque soy la madre de esa niña. Ella nunca tocó las pastillas de Laetrile de su padre. Lo que ocurrió fue que el doctor que la atendió, al saber que su padre tomaba Laetrile, escribió: 'Posible envenenamiento por cianuro'.
Así que en el hospital usaron un antídoto contra el cianuro... y eso fue lo que la mató"." 

¿Quién dice la verdad?  Hay algo en esta última historia que nos hace dudar de ella. Nos parece extraño que un antídoto contra un veneno inexistente pueda  ser la causa de la muerte. Sin embargo, en la historia de A. Bender también hay algo raro: si  el padre dijo que era una sobredosis de vitamina ¿los médicos no le preguntaron de qué vitamina se trataba? 
La niña murió a las setenta y dos horas. Sin embargo las muertes por ingestión de cianuro suelen ser bastante rápidas.

En la historia que cuenta A. Muro se habla de Laetrile en lugar de B17.  Esto añade aún mas confusión. En las figuras de abajo, tomadas de la Wikipedia se representan la amigdalina y el Laetrile.



Amygdalin structure.svg                            




          
Veamos lo que dice el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos sobre el laetril.

"Aunque los nombres laetril, Laetrile, y la amígdalina a menudo se utilizan indistintamente, no son el mismo producto. La composición química de Laetrile patentado en Estados Unidos (mandelonitrilo-beta-glucurónido), un semisintético derivado de la amigdalina, es diferente de laetril / amigdalina producido en México (mandelonitrilo beta-D-gentiobiósido), que está hecho de huesos de albaricoque trituradas. ( ...) Mandelonitrilo, que contiene cianuro, es un componente estructural de ambos productos."(5)


 Por tanto cuando se habla de laetril hay que saber si es  el americano o el mejicano, ya que estamos hablando de productos distintos. Si hacemos estudios con moléculas distintas, los resultados probablemente sean también diferentes. Como decía Paul Ehrlich, el descubridor del Salvarsán contra la sífilis, la falta de precisión nos hace fracasar.
Normalmente el americano se escribe en inglés y con mayúscula (Laetrile) y el mejicano en español con minúscula (laetril). Lo anterior no siempre es así  y a veces se utiliza Laetrile como equivalente a B17.

Antes de seguir vamos a aclarar dos conceptos:

1  El cianuro es un veneno muy potente. 

2  La molécula de B17 o amigdalina contiene el radical cianuro como parte de su molécula, unido al ácido benzoico y a dos moléculas de glucosa. En esta forma la molécula de amigdalina no es peligrosa. Solo es peligrosa si se rompe la molécula por enzimas que dejan libres sus componentes, dos moléculas de glucosa, ácido benzoico y radical cianuro que se convierte en cianuro de hidrógeno.

G. Edward Griffit dice que la amigdalina se transforma por la enzima beta glucosidasa en las células cancerosas y que en las células sanas no existe una cantidad peligrosa de esa enzima y que sólo existe en gran cantidad en las células cancerosas. Afirma que el efecto del ácido benzóico y del cianuro de hidrógeno al estar juntos es cien veces superior. También dice que existe otra enzima en las células sanas, la rodanasa, que transforma inmediatamente el cianuro de hidrógeno y ácido benzoico en sustancias inofensivas.(6)

Sin embargo según el NCI (7) las cantidades de rodanasa en las células, cancerosas o no, son similares. También dice que la mayoría de las células de los mamíferos contienen solo pequeñas trazas de beta glucosidasa y que esta enzima no se ha encontrado en muestras de tumores o en la sangre humana. 

Según el NCI cuatro teorías diferentes han sido propuestas para explicar la actividad anticancerosa del laetril. 

Si hay cuatro teorías  (en realidad son hipótesis) está claro, para nosotros, que ninguna está probada, lo cual no significa que no funcione.

Como estos comentarios se basan en la prevención, no vamos a profundizar más en la curación o no curación del cáncer con amigdalina o Laetrile. Todavía faltan muchas comprobaciones bioquímicas y moleculares y muchos estudios, como muestran las siguientes frases:  
                                   " Implicaciones para la práctica
Hasta que se disponga de datos convincentes sobre la efectividad del laetril como un tratamiento del cáncer, no se puede recomendar su uso en la práctica clínica.
                                     Implicaciones para la investigación
En vista de recientes estudios de laboratorio alentadores sobre el efecto anticanceroso de la amigdalina (Fukuda 2003Kwon 2003) se podrían considerar investigaciones de laboratorio futuras.
También se podrían considerar ensayos clínicos controlados bien diseñados para evaluar si el laetril o la amigdalina tienen efectos beneficiosos para los pacientes con cáncer." (8)

¿Es la amigdalina un preventivo del cáncer?

Ernest T. Kreb, hijo, afirma que sí y da una serie de razones.

Para nosotros la idea es sencilla y muy atractiva, pero no está demostrada.

Veamos alguna de sus afirmaciones:


" La semilla de albaricoque y melocotón contienen casi el 2 por ciento de la vitamina B17 en peso.
Sabemos algo acerca de la dosis profiláctica de vitamina B17 . Por ejemplo , sabemos que el Hunza representan una población que ha estado libre de cáncer durante más de 900 años de su existencia . Esta población tiene una dieta natural , que suministra en el promedio entre 50 a 75 miligramos de vitamina B17 al día." (9)

No sabemos en qué ha basado estos datos. 

Dice que las frutas que comemos actualmente son fruto de miles de años de manipulación y cultivo. Antes estos frutos tenían la amigdalina en su carne además de en sus semillas. Hoy ha desaparecido de su carne. Solo la contienen los frutos salvajes.

En general estamos de acuerdo, aunque habría que precisar cada caso. Por ejemplo dice que la naranja no tiene amigdalina, ni siquiera en la semilla.  

Aconseja unas cantidades de consumo de amigdalina para la prevención del cáncer, que dada la variable resistencia individual a los tóxicos , nos parecen imprudentes. (10)

Comenta que en los países occidentales algunos  no toman en un año la cantidad de amigdalina que toman los hunzas en un día.

Creemos que esto en general es cierto. Una razón es la fruta cultivada y otra la clase de carne consumida.

Pueblos fundamentalmente carnívoros como los esquimales, o los indios hopi y navajos de Norteamérica eran grandes consumidores de carne rica en amigdalina: caribú, oso, alce, bisonte, ciervo etc. y gozaban de excelente salud.

Otra idea de Ernst  T. Krebbs que también nos parece muy interesante es que los alimentos ricos en amigdalina han formado parte de la experiencia biológica del hombre a lo largo de su evolución.
El experimento que hizo Mc Carrison con 1189 ratas blancas en la India ha frenado un poco nuestro entusiasmo por la amigdalina. El experimento lo realizó desde el nacimiento hasta los 27 meses (equivalentes a unos 55 años en humanos) en que fueron sacrificadas.

Mc Carrison alimentó a las ratas con la dieta típica de tres pueblos del noroeste de la India, hunza, sikh y pathan. Sin embargo no les proporcionó la dieta completa de cada uno de estos pueblos. Hubo un alimento que no les dio, las frutas.  O sea que no tomaron albaricoques, ni sus semillas, ni otras frutas ricas en amigdalina. El examen de las ratas no mostró enfermedades.

Aunque los experimentos en ratas no son completamente extrapolables a humanos, sus resultados pueden ser significativos.

Después hemos caído en la cuenta de que estos experimentos  aclaran poco sobre el valor o no de la amigdalina en humanos. Las ratas comían carne cada diez días, que seguramente era rica en amigdalina . También comían legumbres brotadas, y algunas contienen también amigdalina.  Habría que saber exactamente la proporción de amigdalina en su dieta.  Las ratas comieron también pan de trigo integral sin levadura ligeramente manchado con mantequilla, zanahorias y col ad libitum y leche cruda. (11).

Dieta de los hunzas

La dieta de los hunzas es fundamentalmente lacto vegetariana, aunque ocasionalmente comen algo de carne. Las frutas son fundamentales en su dieta.  Como hemos comentado una de las frutas que más consumen son los albaricoques. Dejando aparte la bondad o no de la amigdalina de las semillas de los albaricoques, la composición debe  de ser muy parecida a otros frutos secos, almendras, nueces, piñones. Como se sabe los frutos secos son unos de los pocos a los que la FDA ha  permitido alegaciones de salud. Trataremos la alimentación de los hunzas más a fondo en el siguiente post.

Nuestra sorpresa ha sido grande cuando leemos que John Dark , otro de los visitantes de los hunzas discrepa de  las informaciones de Mc Carrison , Lorimer, Schomberg y otros y dice que ha encontrado varias enfermedades entre ellos y duda de su longevidad.
Alguien  está equivocado,  y habrá que averiguar quién es.

Parafraseando a Papanicolaou, creemos que este trabajo habrá de llevarse un poco más lejos.

Bibliografía

1  http://www.amanitacesarea.com/gyromitra-esculenta.html

http://www.adesper.com/biodiversidadfungica/11.1.3.intoxicacion_giromitrinica.php

http://www.monografias.com/trabajos73/yuca-mandioca-causa-enfermedades-neurologicas/yuca-mandioca-causa-enfermedades-neurologicas2.shtml#ixzz2sl0gKzLu

http://www.bolinfodecarlos.com.ar/211007_b17.htm

http://www.cancer.gov/cancertopics/pdq/cam/laetrile/HealthProfessional/page2

https://www.google.es/search?q=g+edward+gr4iffin+espa%C3%B1ol&aq=1&oq=g+edward&aqs=chrome.2.57j0l2j60j0j60.5671j0&sourceid=chrome&ie=UTF-8

http://www.cancer.gov/cancertopics/pdq/cam/laetrile/HealthProfessional/Page3#Section_13

http://www.update-software.com/BCP/BCPGetDocument.asp?DocumentID=CD005476

http://www.whale.to/cancer/krebs.html


10 http://www.ivonazivkovic.net/laetril.pdf

11  http://books.google.es/books?id=lMfSuHgabYoC&printsec=frontcover&dq=wheel+of+health&hl=es#v=onepage&q&f=false